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¿Dibujar un pato puede definir el dominio hemisférico de una persona?

¿Dibujar un pato puede definir el dominio hemisférico de una persona?


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Cuando tenía 7th grado, nuestro profesor de matemáticas nos pidió a cada uno de nosotros que dibujáramos un pato. En la clase de 34 estudiantes, una gran parte de los estudiantes dibujaron un pato mirando hacia la izquierda.

El maestro dijo que es una prueba simple para determinar si una persona es dominante en el hemisferio derecho o en el izquierdo. Así que la gente que dibujó un pato mirando a la izquierda es un pan comido, y viceversa. Aparentemente, esta prueba de pato fue bastante popular en la escuela secundaria.

Algunos incluso dicen que las personas que a menudo dibujan un pato que mira hacia el lado izquierdo es un cerebro izquierdo (en lugar de derecho). Aunque algunos dicen que es solo memoria / tendencia muscular.

Mi pregunta es: ¿esta mini prueba es legítima? ¿Puedes vislumbrar el dominio del cerebro de alguien dibujando un pato?


¿Cuál es el hemisferio dominante en primer lugar? Encontré la siguiente definición (fuente: Diccionario médico):

[El] hemisferio dominante [es] [la] mitad izquierda del cerebro en casi todas las personas diestras y en el 85% de las personas zurdas. Este es el hemisferio preocupado por idioma y pensamiento lógico y que contiene el áreas motoras para uso voluntario del lado derecho del cuerpo. En el 15% de las personas zurdas, el hemisferio derecho es dominante y favorece el habla.

Ahora, sus patos mirando hacia la izquierda o hacia la derecha apenas parecen reflejar el lenguaje, la lógica, la lateralización motora o la mano. En cambio, a menudo se utilizan cuestionarios o inventarios, por ejemplo, para determinar si una persona es lógica, racional y verbal (del lado izquierdo); o emocional, manipuladora / espacial y creativa (del lado derecho). Sin embargo, se debate el significado, relevancia y posible uso del dominio hemisférico.

Tenga en cuenta que la lateralización del cerebro es ciertamente cierta para una serie de funciones, incluido el control del habla y el motor, pero los ejemplos más dramáticos de lateralización del cerebro deben interpretarse con precaución, y cito de Corballis (1980):

Desde la antigüedad, la derecha y la izquierda se han asociado con diferentes clasificaciones fundamentales, que incluyen masculino y femenino, bien y mal, día y noche, recto y torcido. […] Interpretaciones de asimetría cerebral que enfatizan un dualidad fundamental en el procesamiento cognitivo entre los dos lados del cerebro, o que ubican conciencia en el lado izquierdo solamente, son probablemente manifestaciones modernas de la antigua mitología de izquierda y derecha.

Referencia
- Corballis, Psicólogo estadounidense (1980); 35(3): 284-95


¿Cuál es la teoría del cerebro izquierdo del cerebro derecho?

El concepto de pensamiento del hemisferio derecho e izquierdo se desarrolló a partir de la investigación a fines de la década de 1960 del psicobiólogo estadounidense Roger W. Sperry. Descubrió que el cerebro humano tiene dos formas de pensar muy diferentes.

  • El hemisferio derecho es visual y procesa la información de forma intuitiva y simultánea. Primero mira la imagen completa y luego los detalles.
  • El cerebro izquierdo es verbal y procesa la información de forma analítica y secuencial. Primero mira las piezas y luego las junta para obtener el todo.

Sperry recibió un premio Nobel en 1981 por su investigación. Tan divertido como pensar en la teoría del cerebro izquierdo del cerebro derecho, desde entonces ha sido etiquetado como uno de los grandes mitos del cerebro. En realidad, ambos hemisferios de nuestro cerebro trabajan juntos para una variedad de tareas, incluido el pensamiento creativo y lógico.


Handdedness: ¿Qué dice sobre la estructura de su cerebro?

La zurda, como fenómeno relativamente poco común, nunca deja de fascinar a la gente. Existe la percepción común de que las personas zurdas son más talentosas y artísticas. ¿Hasta qué punto estas suposiciones son correctas y qué puede decirle su uso preferido de la mano derecha o izquierda sobre la estructura de su cerebro?

La mano representa el mejor desempeño o preferencia de usar una mano, es decir, la mano dominante. La mano derecha es el tipo más común observado en el 70-95% de la población mundial, seguida de la mano izquierda, y luego un tipo muy raro de mano mixta y ambidestreza. Aunque esta es una característica fisiológica importante en los seres humanos, parece que los orígenes de la mano derecha no se comprenden bien.

Si bien muchos científicos asumen que la genética es el principal determinante de la mano derecha, otros no están de acuerdo y creen que otros factores también juegan un papel importante. Creen que las variaciones en la mano derecha están relacionadas con algunas medidas anatómicas y de comportamiento. Por ejemplo, aunque solo el 10% de los humanos son zurdos, estos individuos tienden a estar sobrerrepresentados en las profesiones artísticas, tienen mejores habilidades matemáticas y tienen una menor predisposición a enfermedades como la artritis y las úlceras. Por otro lado, existe una mayor prevalencia de algunos problemas de salud, como enfermedades cardiovasculares, dislexia, asma, esclerosis múltiple y otros.

Además de la mano estricta (constante), hay algo llamado mixto, es decir, mano inconsistente. Algunos científicos creen que las personas de manos mixtas tienen una salud mental y física más deficiente, con parámetros cognitivos más bajos y tasas más altas de dislexia y trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). La mano mixta (un cambio en la preferencia de la mano según la tarea) se ha asociado con una mayor atrofia del hipocampo y la amígdala, estructuras cerebrales que están fuertemente asociadas con la demencia y el envejecimiento cognitivo. Además, las personas que no son diestras (mixtas o zurdas) tienen un mayor riesgo de trastornos del desarrollo neurológico, como autismo, epilepsia y esquizofrenia.

La mano refleja la estructura de nuestro cerebro, más específicamente su asimetría. Se cree que las diferencias funcionales en los hemisferios cerebrales derecho e izquierdo subrayan el fenómeno del dominio de la mano. La mano es probablemente la manifestación más obvia del hecho de que nuestro cerebro funciona de manera asimétrica. Mientras que el hemisferio izquierdo controla la mano derecha, es decir, la mano derecha dominante, el hemisferio derecho controla la mano izquierda dominante. El hemisferio izquierdo también está especializado para el lenguaje y la lógica en la mayoría de las personas, mientras que la especialización del hemisferio derecho está relacionada con la intuición y la creatividad. La asimetría del cerebro y las manos se vuelven detectables muy temprano, incluso durante el desarrollo fetal. Los exámenes de ultrasonido han revelado que incluso en la décima semana de gestación, la mayoría de los fetos mueven el brazo derecho con más frecuencia que el izquierdo, mientras que a partir de la decimoquinta semana la mayoría de los fetos se chupan el pulgar derecho. Se cree que esto predice la destreza futura. En consonancia con esto, está el agrandamiento hacia la izquierda de la estructura del cerebro (visto en el primer trimestre del embarazo), que juega un papel importante en el desarrollo neurológico.

Los estudios han vinculado el uso de las manos con las diferencias observadas en la lateralización del lenguaje. Más precisamente, las personas diestras se caracterizan por el control del lenguaje en el hemisferio izquierdo, mientras que los zurdos han mostrado dominio del hemisferio derecho en el lenguaje o en la representación bilateral del habla. Un estudio interesante cuestionó si la mano en la primera infancia puede influir en el desarrollo del lenguaje. Los autores evaluaron la actitud de los bebés de 6 a 18 meses en cada mes y luego nuevamente cuando eran niños pequeños (de 18 a 24 meses). Descubrieron que el uso constante de la mano derecha durante la infancia se asoció con tener habilidades lingüísticas superiores (avanzadas) a los 24 meses de edad. Por otro lado, los niños que no se lateralizaron en la infancia y se volvieron diestros o zurdos cuando eran pequeños tenían los puntajes de lenguaje promedio esperados para su edad.

También existen diferencias en la lateralización de las áreas visuales del cerebro entre individuos diestros y zurdos. En los diestros, hay una activación mucho mayor del área fusiforme derecha de la cara (el área responsable de la visualización del rostro) y el área extraestriada del cuerpo (responsable de la visualización del cuerpo). Mientras tanto, en los zurdos, estas áreas se activan por igual en ambos hemisferios cerebrales.

Algunos investigadores creen que el volumen cerebral puede correlacionarse con el uso de las manos, aunque los datos sobre este tema siguen siendo controvertidos. Un grupo de investigadores informó que las personas zurdas tenían un cerebro más grande, mientras que otro estudio no encontró diferencias en el tamaño del cerebro entre los diestros y los zurdos. Como indican algunos hallazgos, los zurdos son más propensos a despertares nocturnos debido a los trastornos del sueño causados ​​por los movimientos periódicos de las extremidades. Parece que las personas zurdas tienen más probabilidades de experimentar movimientos de extremidades mientras duermen en comparación con los diestros.

Dado que la mano derecha se ha asociado con la exposición hormonal prenatal, podría influir en el riesgo de carcinogénesis más adelante en la vida. Los científicos investigaron el impacto de la mano derecha en los tumores cerebrales, tanto malignos como benignos. Un estudio examinó las asociaciones entre el glioma, el meningioma y el neuroma acústico con la mano autoinformada. Los zurdos o ambidiestros (con el mismo uso de ambas manos) tenían un riesgo reducido de glioma (el tumor cerebral maligno más común) en comparación con los diestros. Esta relación fue similar para ambos sexos. Sin embargo, otro estudio muy reciente no encontró tal asociación. Este gran estudio de casos y controles (que incluyó más de 1000 casos de glioma y controles sanos) no informó ninguna asociación entre el uso de las manos y el riesgo de glioma después del ajuste por edad, sexo y raza.

Aunque los cerebros de los zurdos y los diestros difieren en sus estructuras, la literatura disponible no muestra diferencias notables en la inteligencia medida por la puntuación de CI. Sin embargo, estas diferencias en la estructura del cerebro parecen reflejar el procesamiento más diverso y creativo del lenguaje y las emociones por los zurdos que por los diestros. Esto puede explicar por qué una mayor proporción de zurdos son músicos profesionales, incluso en aquellos casos en los que los instrumentos musicales están diseñados para diestros (por ejemplo, violines). De manera similar, el don para las matemáticas parece ser más común en la población zurda.

Es obvio que los diestros y los zurdos difieren no solo en la preferencia de mano, sino también en la estructura del cerebro. Esto refleja además la capacidad para realizar diferentes tareas y lograr el éxito en diferentes profesiones. Aunque existe un vínculo claro entre la no diestra y los trastornos del desarrollo, no existe una asociación entre la carcinogénesis cerebral y el dominio de una mano. Parece que la mano derecha puede predecirse en la primera infancia, incluso durante el desarrollo fetal, pero se necesitan más investigaciones para dilucidar los orígenes de nuestra preferencia por usar una mano o la otra.

Cherbuin, N., Sachdev, P.S., Anstey, K.J. (2011). La mano mixta se asocia con una mayor disminución relacionada con la edad en los volúmenes del hipocampo y la amígdala: el estudio PATH through life. Cerebro y comportamiento. 1 (2): 125-134. doi: 10.1002 / brb3.24

Corballis, M.C. (2014). Cerebro izquierdo, cerebro derecho: hechos y fantasías. Biología PLoS. 12 (1): e1001767. doi: 10.1371 / journal.pbio.1001767

Nelson, E.L., Campbell, J.M., Michel, G.F. (2014). La manipulación temprana en la infancia predice la capacidad del lenguaje en los niños pequeños. Psicología del desarrollo. 50 (3): 809-814. doi: 10.1037 / a0033803

Li, M., Wang, J., Liu, F., Chen, H., Lu, F., Wu, G., Yu, C., Chen, H. (2015). Diferencias de eficiencia relacionadas con la mano y el tamaño del cerebro en redes cerebrales de mundos pequeños: un estudio de imágenes de resonancia magnética funcional en estado de reposo. Conectividad cerebral. 5 (4): 259-265. doi: 10.1089 / brain.2014.0291


Hemisferio derecho del cerebro

El hemisferio del cerebro que controla neurológicamente el lado izquierdo del cuerpo y se cree que controla las tareas espaciales, los esfuerzos musicales y artísticos, el control y la conciencia del cuerpo, y la creatividad y la imaginación.

En adultos humanos normales, cada hemisferio del cerebro, trabajando en conjunto con el otro, realiza ciertos tipos de funciones de manera más eficiente que el otro. Mientras que la hemisferio izquierdo del cerebro es dominante en las áreas del lenguaje y la lógica, el hemisferio derecho del cerebro es el centro de los modos de pensamiento no verbales, intuitivos y holísticos. Cada hemisferio recibe principalmente percepciones y controla las actividades del lado opuesto del cuerpo. Los científicos han sido conscientes del funcionamiento especializado de los hemisferios y también conocido como lateralización y mdash durante más de cien años, habiendo descubierto que las habilidades del lenguaje están controladas por el lado izquierdo del cerebro en aproximadamente el 95 por ciento de las personas diestras y aproximadamente dos tercios de las personas zurdas. individuos. En el siglo XIX, sin embargo, este descubrimiento llevó a la suposición de que todo razonamiento superior capacidad residía en el hemisferio izquierdo del cerebro, que por lo tanto se consideraba dominante en general. Se pensaba que el hemisferio derecho del cerebro poseía solo capacidades de nivel inferior y se consideraba subordinado al izquierdo.

Una investigación realizada en las décadas de 1950 y 1960 estableció que los dos hemisferios de un cerebro que funciona normalmente y que están conectados por el cuerpo calloso, un cable grueso de nervios, operan de manera complementaria con ambos hemisferios involucrados en un funcionamiento cognitivo superior. Se descubrió que la principal diferencia entre ellos implicaba modo en lugar del nivel de pensamiento. Un grupo de investigación bajo la dirección de Roger Sperry del Instituto de Tecnología de California observó y evaluó a pacientes que se habían sometido a un procedimiento quirúrgico en el que se cortaba el cuerpo calloso para controlar las convulsiones epilépticas. En este procedimiento, los dos hemisferios del cerebro, que normalmente tienen una fuerte tendencia a trabajar juntos, se desacoplaron y cada lado del cerebro permaneció ignorante de la información recibida por el otro. Por lo tanto, las personas diestras no tenían problemas para escribir, que generalmente se rige por el hemisferio izquierdo del cerebro en los diestros, pero no podían dibujar, ya que el cerebro izquierdo estaba aislado de la capacidad espacial del derecho. Cuando se usaba un aparato especial para presentar la imagen de una cuchara solo al hemisferio izquierdo de un paciente con cerebro dividido, el sujeto podía nombrarlo fácilmente, pero cuando se presentaba la misma imagen al hemisferio derecho del cerebro, el sujeto no podía, aunque todavía estaban conscientes de lo que era.

La investigación en sujetos normales y con cerebro dividido desde la década de 1960 ha confirmado que ambos hemisferios del cerebro utilizan modos cognitivos de alto nivel. El del hemisferio izquierdo es verbal y analítico, mientras que los procesos de pensamiento del hemisferio derecho son rápidos, complejos, de patrón completo, espaciales y especializados para la imaginería visual y la habilidad musical. El lóbulo temporal derecho, en particular, gobierna las imágenes visuales y auditivas. Las personas en las que esta área está dañada tienen dificultades para reconocer melodías, caras e imágenes familiares, y para aprender a identificar otras nuevas. El hemisferio derecho del cerebro también parece tener vínculos especiales con emoción. El daño del cerebro derecho interfiere tanto con la capacidad de producir como de interpretar expresiones de emoción. El daño en la parte frontal del hemisferio cerebral derecho hace que las personas no puedan actuar o expresar emociones fuertes. Si el daño está más atrás en el cerebro, la persona puede expresar emoción pero no reconocerla en otras personas o en imágenes.

Otras características generales de los procesos de pensamiento del cerebro derecho incluyen la tendencia a sintetizar en lugar de analizar, y a relacionarse con las cosas de una manera concreta en lugar de simbólica. Cuando el pensamiento del hemisferio izquierdo tiende a representar totalidades por abstracción (usando una pieza de información para representar algo más grande), es más probable que el hemisferio derecho interprete los datos a través de analogías y analice las relaciones entre todos. El funcionamiento del hemisferio derecho es intemporal, no racional, holístico e intuitivo, y se basa en saltos de intuición, corazonadas o imágenes visuales. Los descubrimientos sobre los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro han llevado a algunos investigadores y educadores a abogar por reformas educativas que permitirían que los modos de pensamiento del cerebro derecho ocupen un lugar más importante en el sistema educativo actual, lo que refleja la tendencia general de la sociedad a recompensar a la izquierda verbal y analítica. -habilidades cerebrales. Como señala el investigador del cerebro dividido Roger Sperry, nuestro sistema educativo "tiende a descuidar la forma no verbal del intelecto. Todo se reduce a que la sociedad moderna discrimina al hemisferio derecho". El cerebro derecho artístico y creativo está relegado a las asignaturas "menores" de arte y música, pero los principales programas de estudio, por regla general, no se centran en el desarrollo de las habilidades del cerebro derecho de imaginación, creatividado visualización.


Psicolingüística / Lateralización hemisférica del lenguaje

La lateralización hemisférica se refiere a la distinción entre las funciones de los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro. Si un hemisferio está más involucrado en una función específica, a menudo se le llama dominante (Bear et al., 2007). La lateralización es de interés con respecto al lenguaje, ya que se cree que el lenguaje es una función muy lateralizada: ciertos aspectos del lenguaje se encuentran localizados en el hemisferio izquierdo, mientras que otros se encuentran en el derecho, siendo el hemisferio izquierdo el dominante con mayor frecuencia. . Esto fue propuesto inicialmente por modelos tempranos de déficit de lesiones y estudios con pacientes con cerebro dividido, y se ha demostrado en años más recientes a través de pruebas como la prueba de Wada y estudios de imágenes. Se han realizado estudios que muestran que existen asimetrías anatómicas ubicadas cerca y alrededor de las regiones asociadas con el lenguaje, y cada hemisferio ha demostrado desempeñar su papel propio pero separado en la producción y comprensión del habla. Se ha sugerido que la lateralización hemisférica de las funciones del lenguaje se asocia tanto con la mano, el sexo, el bilingüismo, el lenguaje de señas y una variación entre culturas. También se ha propuesto que se produce una reorganización después de una lesión cerebral que implica un cambio de la función lateralizada, siempre que la lesión se produzca en una etapa temprana de la vida.

Jean Baptiste Bouillaud y Simon Alexandre Ernest Aubertin Editar

El médico francés Jean Baptiste Bouillaud (1796-1881) fue uno de los primeros defensores de la lateralización hemisférica del lenguaje. El 21 de febrero de 1825, Bouillaud presentó un artículo a la Real Academia de Medicina de Francia que sugería que, debido a que muchas tareas humanas se realizan con la mano derecha (como escribir), el hemisferio izquierdo podría tener el control de esa mano. . Esta observación implica que el lenguaje, en el centro de la escritura, estaría localizado en el hemisferio izquierdo. Ya se sabía en ese momento que la función motora estaba controlada principalmente por el hemisferio ipsilateral al lado del cuerpo a través de estudios de lesiones. Bouillaud también propuso que el habla se localiza en los lóbulos frontales, una teoría que fue aplicada por el yerno de Bouillaud, Simon Alexandre Ernest Aubertin (1825-1893), quien pasó a trabajar con el famoso neurólogo francés Paul Broca en 1861. Juntos , Aubertin y Broca examinaron a un paciente con una lesión en el lóbulo frontal izquierdo que había perdido casi toda la capacidad para hablar en este caso y varios otros similares se convirtieron en la base de las primeras teorías de la lateralización del lenguaje.

Paul Broca Modificar

El neurólogo francés Paul Broca (1824-1880) suele ser el primero en exponer esta teoría de la lateralización del lenguaje. En 1861, un paciente de 51 años llamado Leborgne llegó a Broca. Leborgne era casi completamente incapaz de hablar y sufría de celulitis en la pierna derecha. Leborgne pudo comprender el lenguaje, pero en su mayor parte fue incapaz de producirlo. Respondió a casi todo con la palabra "bronceado" y así llegó a ser conocido como Tan. Broca teorizó que Tan debe tener una lesión en el lóbulo frontal izquierdo, y esta teoría se confirmó en la autopsia cuando Tan murió ese mismo año (Bear et al., 2007). En 1863, Broca publicó un artículo en el que describía ocho casos de pacientes con daño en el lóbulo frontal izquierdo, todos los cuales habían perdido su capacidad para producir el lenguaje, e incluía evidencia de lesiones frontales derechas que tenían poco efecto sobre el habla articulada (Bear et al. al., 2007). Estos hallazgos llevaron a Broca a proponer, en 1864, que la expresión del lenguaje está controlada por un hemisferio específico, con mayor frecuencia el izquierdo (Bear et al., 2007). “En parle avec hemisphere gauche”, concluyó Broca (Purves et al., 2008), hablamos con el hemisferio izquierdo.

Carl Wernicke Modificar

El anatomista alemán Carl Wernicke (1848-1904) también es conocido como uno de los primeros defensores de la teoría de la lateralización del lenguaje. En 1874, Wernicke encontró un área en el lóbulo temporal del hemisferio izquierdo, distinta de la que había descrito Broca, que alteraba las capacidades del lenguaje (Bear et al., 2007). Luego pasó a proporcionar el mapa más antiguo de la organización y el procesamiento del lenguaje del hemisferio izquierdo.

Estudios de lesiones Editar

Gran parte de lo que sabemos sobre la lateralización del lenguaje proviene del estudio de la pérdida de habilidades del lenguaje después de una lesión cerebral (Bear et al., 2007). La afasia, la pérdida parcial o total de las habilidades del lenguaje que se produce después de un daño cerebral, es la fuente de gran parte de la información sobre este tema (Bear et al., 2007). Como se muestra en los estudios de Bouillaud, Aubertin, Broca y Wernicke descritos anteriormente, los estudios de lesiones combinados con informes de autopsias pueden decirnos mucho sobre la localización del lenguaje, que en última instancia ha proporcionado información sobre lateralización. Los estudios de lesiones han demostrado que no solo el hemisferio cerebral izquierdo es el que predomina con mayor frecuencia para el lenguaje, sino que también el hemisferio derecho generalmente no lo es, ya que las lesiones en el hemisferio derecho rara vez alteran la función del habla y el lenguaje (Bear et al., 2007).

Los peligros de utilizar estudios de lesiones son, por supuesto, que pueden sobreenfatizar la relevancia de áreas localizadas particulares y sus funciones asociadas. La conexión entre las regiones cerebrales y los comportamientos no siempre es simple y, a menudo, se basa en una red más amplia de conexiones. Esto se demuestra en el hecho de que la gravedad de la afasia de un individuo a menudo está relacionada con la cantidad de tejido dañado alrededor de la lesión en sí (Bear et al., 2007). También se sabe que existe una diferencia en la gravedad del déficit dependiendo de si el área fue extirpada quirúrgicamente o fue causada por un accidente cerebrovascular. Este es el caso porque los accidentes cerebrovasculares afectan tanto la corteza como las estructuras subcorticales, esto se debe a la ubicación de la arteria cerebral media, que suministra sangre a las áreas asociadas con el lenguaje, así como a la afectación de los ganglios basales, y a menudo es la causa. de accidente cerebrovascular. Como tal, las lesiones producidas quirúrgicamente tienden a tener efectos más leves que las resultantes de un accidente cerebrovascular (Bear et al., 2007).

Estudios de cerebro dividido Editar

Los estudios de pacientes que se han sometido a comisurotomías (pacientes con cerebro dividido) han proporcionado información significativa sobre la lateralización del lenguaje. La comisurotomía es un procedimiento quirúrgico en el que los hemisferios se desconectan cortando el cuerpo calloso, el haz masivo de 200 millones de axones que conecta el hemisferio derecho e izquierdo (Bear et al., 2007). Siguiendo este procedimiento, casi toda la comunicación entre los hemisferios se pierde y cada hemisferio actúa independientemente del otro. Lo sorprendente de los pacientes con cerebro dividido con respecto al estudio de la lateralización del lenguaje es que se puede presentar una palabra al hemisferio derecho de un paciente cuyo hemisferio izquierdo es dominante, y cuando se le pide al paciente que nombre la palabra, dirá que no hay nada ahí. Esto se debe a que, aunque el hemisferio derecho "vio" la palabra, es el hemisferio izquierdo el que "habla". Si esa misma palabra se presenta en el hemisferio izquierdo, el paciente puede verbalizar la respuesta (Bear et al., 2007). Como tal, los pacientes con cerebro dividido han presentado evidencia sustancial de que la función del lenguaje generalmente está lateralizada en el hemisferio izquierdo.

Prueba de Wada Editar

La prueba de Wada fue creada por Juhn Wada en el Instituto Neurológico de Montreal en 1949 y fue diseñada específicamente para estudiar la lateralización. Se inyecta un barbitúrico de acción rápida, como amytal sódico, en la arteria carótida de un lado (aunque los procedimientos actuales prefieren usar un catéter que se inserta en la arteria femoral) y luego se transporta al hemisferio cerebral en el lado opuesto. Luego sirve para anestesiar ese lado del cerebro durante aproximadamente 10 minutos, después de lo cual comienza a desaparecer y las funciones que fueron interrumpidas por el anestésico regresan gradualmente, a menudo mostrando errores afásicos (Bear et al., 2007 Wada y Rasmussen, 1960 ). Durante el tiempo en que el paciente está anestesiado, se evalúa su capacidad para utilizar el lenguaje. Si el hemisferio izquierdo está anestesiado y es el hemisferio dominante, el paciente pierde toda la capacidad de hablar, mientras que si el hemisferio izquierdo está anestesiado pero el hemisferio derecho es dominante, el paciente continuará hablando durante todo el procedimiento (Bear et al., 2007 ).

En un estudio publicado en 1977, Brenda Milner utilizó la prueba de Wada para demostrar que el 98% de las personas diestras y el 70% de las zurdas tienen un hemisferio izquierdo dominante con respecto al lenguaje y la función del habla. Sus resultados también mostraron que el 2% de las personas diestras tienen un hemisferio derecho dominante, que es el mismo porcentaje de pacientes que presentan afasia después de una lesión en el hemisferio derecho (Branch et al., 1964).

Este procedimiento también se utiliza antes de la cirugía cerebral para determinar el hemisferio dominante, a fin de evitar la extirpación de un área asociada con el habla y el lenguaje.

Ecografía Doppler transcraneal funcional Editar

La ecografía Doppler transcraneal funcional (fTCD) es un método no invasivo para examinar cambios relacionados con eventos en la velocidad del flujo sanguíneo cerebral en las arterias cerebrales medias (Knecht et al., 1998). Esta técnica puede evaluar de manera confiable qué hemisferio es dominante y en qué medida, en lo que respecta a la lateralización del lenguaje. Los estudios que utilizan fTCD han demostrado una relación lineal entre la mano y el lenguaje (Knecht et al., 2000).

Estimulación eléctrica, TMS e imágenes Editar

Estimulación eléctrica fue iniciado por Wilder Penfield y sus colegas en el Instituto Neurológico de Montreal en la década de 1930, y ayudó a identificar ciertas áreas lateralizadas asociadas con el habla y el lenguaje. La estimulación eléctrica es la aplicación de una corriente eléctrica directamente al tejido cortical de un paciente consciente. Penfield descubrió que estimular las regiones frontales o temporales izquierdas del hemisferio izquierdo con una corriente eléctrica aceleraba la producción del habla. También encontró que la estimulación puede causar inhibición en funciones complejas como el lenguaje, ya que la aplicación de una corriente a las áreas asociadas con la producción del habla en el hemisferio izquierdo mientras el paciente está hablando sirve para interrumpir este comportamiento (Penfield, 1963). Este procedimiento se realiza durante la cirugía mientras se extrae el cráneo y, como tal, no es un método de evaluación de uso común.

Estimulación magnética transcraneal (TMS) es un procedimiento no invasivo, a menudo combinado en estudios con resonancia magnética, que ha ayudado a mapear las regiones asociadas con el habla, mostrando que la lateralización es dominante en el hemisferio izquierdo. La EMT también ha demostrado que, después de una lesión cerebral, es más probable que sea el tejido que rodea la lesión el que actúe de forma compensatoria en lugar de que el hemisferio opuesto proporcione compensación. El principal inconveniente de la EMT es, por supuesto, el hecho de que la estimulación magnética debe atravesar el cuero cabelludo, el cráneo y las meninges antes de estimular la región cerebral de elección.

Los estudios de imágenes han demostrado ser increíblemente útiles para determinar la lateralización de las habilidades del lenguaje. Imagen de resonancia magnética funcional (fMRI) y tomografía por emisión de positrones (PET) han podido mostrar los complejos circuitos asociados con el habla y el lenguaje, también han demostrado ser consistentes con los hallazgos de estudios previos de lesiones, así como con la estimulación eléctrica de Penfield (Bear et al., 2007). Ha habido cierta controversia con respecto a la activación bilateral mostrada en estudios de resonancia magnética funcional, las razones se desconocen, sin embargo, se ha sugerido que quizás el hemisferio derecho está involucrado en aspectos del habla que no se miden con pruebas como el procedimiento de Wada (Bear et al., 2007). Un hallazgo significativo es que los resultados de la resonancia magnética funcional durante los años de desarrollo muestran activación durante el habla y el uso del lenguaje principalmente en el hemisferio izquierdo, lo que proporciona más evidencia en apoyo del dominio del hemisferio izquierdo (Bear et al., 2007).

La corteza perisilviana del hemisferio izquierdo está involucrada en la producción y comprensión del lenguaje, por lo que a menudo se la denomina dominante o se dice que "habla" (Ojemann, G. A., 1991 Purves et al., 2008). Los estudios de cerebro dividido de Roger Sperry y sus colegas han demostrado que el hemisferio izquierdo también es responsable del lenguaje léxico y sintáctico (reglas gramaticales, estructura de la oración), la escritura y el habla (Purves et al., 2008). Otros aspectos del lenguaje que se cree que en la mayoría de las personas se rigen por el hemisferio izquierdo incluyen la audición de sonidos relacionados con el lenguaje, el reconocimiento de letras y palabras, la fonética y la semántica.

El hemisferio derecho, aunque generalmente no es dominante en términos de capacidad lingüística, tiene su papel en el uso del lenguaje. Los estudios de cerebro dividido presentan evidencia de que, a pesar de que el hemisferio derecho no tiene "habla", todavía es capaz de comprender el lenguaje a través del sistema auditivo. También tiene una pequeña capacidad de lectura y reconocimiento de palabras. Los estudios de lesiones de pacientes que tienen lesiones en el hemisferio derecho muestran una reducción en la fluidez verbal y déficits en la comprensión y el uso de la prosodia. Los pacientes a los que se les ha extirpado quirúrgicamente el hemisferio derecho (hemisferectomía) no muestran afasia, pero sí muestran deficiencias menos obvias en áreas como la selección verbal y la comprensión de la metáfora. Por tanto, se ha llegado a la conclusión de que el hemisferio derecho suele ser el responsable de los elementos prosódicos y emocionales del habla y el lenguaje (Purves et al., 2008).

Las diferencias estructurales entre el hemisferio derecho e izquierdo pueden jugar un papel en la lateralización del lenguaje. En el siglo XIX, los anatomistas observaron que la fisura de Silvio del hemisferio izquierdo (surco lateral) es más larga y menos empinada que la del derecho (Bear et al., 2007). En 1980, Graham Ratcliffe y sus colegas utilizaron evidencia de esta asimetría de la fisura de Silvio, que se muestra en el angiograma carotídeo, combinada con los resultados de la prueba de Wada, y encontraron que los individuos con regiones del habla ubicadas en el hemisferio izquierdo tenían una diferencia media de 27 grados en el ángulo de los vasos sanguíneos que salen del extremo posterior de la fisura de Silvio, mientras que aquellos con lenguaje ubicado en el hemisferio derecho tenían un ángulo medio de cero grados.

] En la década de 1960, Norman Geschwind y sus colegas de la Facultad de Medicina de Harvard encontraron que el planum temporale, la porción superior del lóbulo temporal, es más grande en el hemisferio izquierdo en casi dos tercios de los humanos (Geschwind & amp Levitsky, 1968), una observación que luego se confirmó con resonancia magnética (Bear et al., 2007 Purves et al., 2008). Esta asimetría existe incluso en el cerebro del feto humano (Bear et al., 2007). The correlation of this asymmetry with the left hemisphere’s language dominance is refuted by many due to the fact that 67% of people show this structural asymmetry, while 97% show left hemispheric dominance. Another problem which exists in examining asymmetry of the planum temporale is how the anterior and posterior borders of this region are defined, and the fact that investigators differ in this definition. This is especially a problem when the transverse gyrus of Heschl, used to mark the anterior of the planum temporale, appear in double (which is not unusual). There are differing opinions as to whether or not the second transverse gyrus should be defined as being within the planum temporale, or outside of it (Beardon, A. A., 1997).

Handedness Edit

The correlation between handedness and hemispheric lateralization is described in the results of the Wada test, described above. The majority of the population is right handed (approximately 90%), and the Wada test results propose that 93% of people’s left hemisphere is dominant for language (Bear et al., 2007). A linear relationship between handedness and langage has been shown using fTCD in a study done by Knecht et al. (2008) their findings show an 27% incidence for right hemisphere dominance in their group of left-handers, a finding consistent with the notion of there being a linear relationship between handedness and incidence of right hemisphere dominance in left-handers (Knecht et al., 2000). This study used a word generation task, and admits that perhaps a measurement of prosody or other such suspected right hemisphere functions may have a different relationship with handedness (Knecht et al., 2000). It is also true that correlation does not necessarily imply causation, and it is also suggested that there is no direct relationship between handedness and language at all, as the majority of left-handers also have their language lateralized in the left hemisphere (Purves et al., 2008). It is, however, a physical example of functional asymmetry, and it is certainly possible that a more substantial connection between handedness and language will be found.

Gender Differences Edit

The tendency for women to score higher than men on language-related tasks is perhaps the result of the fact that women also tend to have a larger corpus callosum than men, indicating more neural connections between the right and left hemispheres. fMRI studies show that women have more bilateral activation than men when performing rhyming tasks, and PET studies show that women have more bilateral activation than men during reading tasks. Perhaps the bilateral activation implies the use of what are thought to be right hemisphere language abilities, such as prosody and intonation. Research has also shown that women have a greater ability to recover from left hemisphere brain damage the evidence provided by the imaging studies in combination with the results of recovery following injury have led to the controversial suggestion that language is more unilateral in men than in women.

Sign Language and Bilingualism Edit

Sign language has shown to be lateralized in the left hemisphere of the brain, in the left frontal and temporal lobes. This is known through the use of lesion studies, in which the patients had left hemisphere lesions in the areas associated with language which impaired their ability to sign, while right hemisphere lesions in the same areas show no linguistic deficit (Hickock et al., 1998). Lesions in the right hemisphere of signers did, however, show a limited use of spatial information encoded iconically (which is when the sign is similar-looking to its referent). This is in keeping with the belief that visuo-spatial ability is a right hemisphere function and suggests that the role of the right hemisphere in sign language is in the non-linguistic features of sign language.

Bilingualism is thought to be an overlapping of populations of neurons corresponding to each language, all of which are located in the frontal and temporal regions of the left hemisphere associated with speech comprehension and speech production.

Culture and Language Lateralization Edit

When thinking of language there is a tendency to focus on that language in which you think, however it has been proposed that lateralization of language functions can vary from culture to culture. Asian languages show more bilateral activation during speech than European languages, likely because Asian languages employ a far greater use of right hemisphere abilities, for example prosody, and the use of spatial processing for the more “pictorial” Chinese characters Native American languages also show a good deal of bilateral activity.

Studies have been done following brain injury to determine the level of recovery of language and speech ability, and whether or not recovery is based on lateralized function. Bryan Woods and Hans-Leukas Teuber looked at patients with prenatal and early postnatal brain injury located in either the right or left hemisphere and drew several conclusions. First, if the injury occurs very early, language ability may survive even after left hemisphere brain damage. Second, they found that an appropriation of language regions by the right hemisphere is responsible for the survival of these abilities, but because of this there is a tendency for visuo-spatial ability to be diminished. Third, right hemisphere lesions have the same effect in prenatal and early postnatal patients as they do in adults. Brenda Milner and Ted Rasmussen used the Wada test to determine that early brain injury can cause either left, right or bilateral speech dominance, and that those who retained left hemisphere dominance had damage that was not in either the anterior (Broca’s) or posterior (Wernicke’s) speech zone. Those whose dominance shifted to the right hemisphere most often had damage to these areas. Milner and Rasmussen also found that brain damage which occurs after the age of 5 does not cause a shift in lateralization but rather reorganizes within the hemisphere, potentially employing surrounding areas to take responsibility for some aspects of speech.

In patients who have had hemispherectomy of the left hemisphere, the right hemisphere can often gain considerable language ability. When performed in adulthood, speech comprehension is usually retained (though speech production suffers severe deficits) reading capability is small, and there is usually no writing capability at all.

1. In terms of hemispheric lateralization and split-brain patients (individuals which have had commissurotomies), if the word “pencil” was presented to the right field of vision of a split-brain patient and he/she was asked to report what they had seen, the patient would respond:

a) by selecting a pencil with the contralateral hand b) by saying the word “pencil” c) by saying “nothing is there” d) by selecting a pencil with the ipsilateral hand

2. The left hemisphere is responsible for all aspects of syntax, except parsing. True or false?

3. What is the structural evidence given to explain the fact that women tend to score higher than men on language-related tasks? What implications might this have on gender differences in patients with aphasia?

4. What 3 conclusions did Bryan Woods and Hans-Leukas Teuber draw regarding the reorganization of language ability following brain injury? Would there be differences in such reorganization in people who are hearing impaired?

5. Through what anatomical system is the right hemisphere able to understand language? What happens to language ability following a removal of the right hemisphere? In what ways do individuals who have had their right hemisphere removed differ from split-brain patients?

6. What were the symptoms of the patient “Tan” which, when presented to neurologist Paul Broca in 1861, propelled Broca to his theory regarding hemispheric language lateralization? Based on current methods of assessment, would Broca's theory still be considered valid today? ¿Por qué o por qué no?

7. Which type of study would be best used in order to assess anatomical asymmetry and why?

8. Which type of study is most useful in assessing the connection between hemispheric language lateralization and handedness, and why?

Beaton, A. A. (1997). The Relation of Planum Temporale Asymmetry and Morphology of the Corpus Callosum to Handedness, Gender, and Dyslexia: A Review of the Evidence. Brain and Language 60, 255–322

Bear, M. F., Connors, B. W., Paradiso, M. A. (2007). Neuroscience: Exploring the Brain, 3rd edition. Lippincott Williams & Wilkins: USA.

Branch, C., Milner, B., Rasmussen, T. (1964). Intracarotid Sodium Amytal for the Lateralization of Cerebral Speech Dominance. Journal of Neurosurgery, Vol. 21, No. 5, pp 399-405.

Clower, W. T., Finger, S. (2001). Discovering Trepanation: The Contribution of Paul Broca. Neurosurgery, Vol. 49, No. 6, pp 1417-1426.

Geschwind, N., Levitsky, W. (1968). Human Brain: Left-Right Asymmetries in Temporal Speech Region. Ciencias, New Series, Vol. 161, No. 3837, pp. 186-187.

Hickok, G., Bellugi, U., Klima, E. S. (1998). The neural organization of language: evidence from sign language aphasia. Trends in Cognitive Sciences, Vol. 2, No. 4, pp 129-136.

Jay, T. B. (2003). The Psychology of Language. Prentice Hall: New Jersey, USA.

Knecht, S., Deppe, M., Ebner, A., Henningsen, H., Huber, T., Jokeit, H, Ringelstein, E.-B. (1998). Noninvasive Determination of Language Lateralization by Functional Transcranial Doppler Sonography : A Comparison With the Wada Test. Stroke, Vol. 29, pp 82-86.

Knecht, S., Deppe, M., Drager, B., Bobe, L., Lohmann, H., Ringelstein, E.-B., Henningsen, H. (2000). Language lateralization in healthy right-handers. Brain, Vol. 123, pp 74-81.

Kolb, B., Whishaw, I. Q. (2009). Fundamentals of Human Neuropsychology, 6th edition. Worth Publishers: USA.

Ojemann, G. A. (1991). Cortical Organization of Language. La Revista de Neurociencia, Vol. 7, pp 2281-2287.

Penfield, W. (1963). The Brain's Record of Auditory and Visual Experience. Brain, Vol. 86, No. 4, pp. 595-696.

Purves, D., Augustine, G. J., Fitzpatrick, D., Hall, W. C., LaMantia, A., McNamara, J. O., White, L. E. (2008). Neurociencia, 4th edition. Sinauer Associates, Inc.: Massachusetts, USA.

Wada, J., Rasmussen, T. (1960). Intracarotid Injection of Sodium Amytal for the Lateralization of Cerebral Speech Dominance Experimental and Clinical Observations. Journal of Neurosurgery, Vol. 17, No. 2.


Testing for Mixed Dominance

Testing for mixed dominance is no too complicated. To test their dominant eye, give your child something to look through with one eye like a microscope, kaleidoscope, or a paper towel roll. The eye they use to look through the object is, in most cases, their dominant eye. To test their legs, roll a ball toward their midline and have them kick it back. As long as the ball really rolled toward the center line of their body, they will kick with their dominant leg.

To test their dominant ear, watch which ear they turn toward a noise they are struggling to hear or hand them a phone and see which ear they put the phone up to. With hands, a good place to start is by watching what hand they write with. However, it doesn’t hurt to test out dominance through throwing, catching or another motor activity because hand dominance can also change between activities in mixed dominance if the child was ever encouraged to use a different hand than what was normal for them. Our hope is that dominance shows up on all the limbs on the same side. If it doesn’t, don’t fret. There things you can do to help.


Can drawing a duck define a person's hemispheric dominance? - psicología

Experiment Module: What Split Brains Tell Us About Language

Communication between the two hemispheres of the brain is made possible by the bundles of axons, or commissures, that connect them. The largest of these bundles, known as the corpus callosum, consists of about 200 million axons running from one hemisphere to the other.

In the 1950s, American neuroscientist Roger Sperry and his team discovered that curiously enough, severing the corpus callosum in the brain of a cat or monkey had no notable effects on the animal&rsquos behaviour. Only some special experimental protocols revealed that these animals were actually sometimes behaving as if they had two brains.

This absence of major deficits in animals with a severed corpus callosum gave neurosurgeons the idea of performing this operation on certain patients whose frequent, severe epileptic attacks were ruining their lives. In some of these patients, the epileptic focus was located in only one hemisphere, so this operation could successfully prevent the attacks from propagating to the other hemisphere. Having had this operation, these “split-brain” individuals could go back to enjoying their lives as with the animals in Sperry’s experiments, their day-to-day behaviour was practically unaffected by the separation of their brains into two halves.

The renowned American neuropsychologist Michael Gazzaniga, who began his career working with Roger Sperry, has developed several devices for analyzing functional differences between the two hemispheres in split-brain patients. The idea behind these devices is to deliver stimuli in such a way that they reach only one hemisphere, and then to observe how this hemisphere manages to process these stimuli on its own.

To study language, Gazzaniga asked his subjects to focus on a point at the centre of a screen. He then projected images, words, and phrases onto the screen, to the left or right of this point. By flashing these items quickly enough that the subjects&rsquo eyes had no time to move, Gazzaniga was able to “talk” to just one of the hemispheres at a time. Information projected in the subjects&rsquo left visual field was received by the right hemisphere, while information projected in the right visual field was received by the left.

The subjects could easily repeat numbers or words or describe images projected in their right visual field, because the left hemisphere, which received and processed this information, is the dominant hemisphere for language. Similarly, when asked to close their eyes and feel an object with their right hand, they could describe the object readily.

But when the visual stimuli were projected in the subjects&rsquo left visual field or when they were asked to feel objects with their left hand, their performance was quite different: they could not describe the stimuli or objects concerned. In fact, for the visual stimuli, they even said that they hadn&rsquot seen anything at all!

Though the right hemisphere does have some serious gaps in its language-processing abilities, it is not completely devoid of them. It can read and understand numbers, letters, and short statements, so long as the individual does not have to demonstrate this understanding verbally.

For example, if the name of an object is projected so that a subject with a severed corpus callosum sees it with the right hemisphere only, he will say that he doesn&rsquot see anything, because the severed connection has in fact prevented his left hemisphere, which is dominant for language, from doing so. But if the experimenter then asks the subject to use his left hand to choose a card with a drawing of the object whose name he saw, or to identify this object by feeling it with his left hand, he will have no problem in performing the task. Thus the right hemisphere cannot express itself in complex sentences, but it clearly can recognize words.

In another experiment, a photo of a naked man was presented to the right hemisphere of a female split-brain patient. When asked about the nature of the photo, she began to laugh and explained that she didn&rsquot know why she was laughing, but that maybe it was because of the machine that was projecting the images.

Certain experiments that Gazzaniga conducted with split-brain patients also led him to develop the concept of the “left-hemisphere interpreter”. In one of these classic experiments, the split-brain patient had to point with his two hands at pictures of two objects corresponding to two images that he had seen on the divided screen (one with each of his two separated hemispheres). In the test shown here, the patient&rsquos left hand is pointing at the card with a picture of a snow shovel, because the right hemisphere, which controls this hand, has seen the projected image of a winter scene. Meanwhile, his right hand is pointing at the card with a picture of a chicken, because his left hemisphere has seen the image of a chicken&rsquos foot.

But when the patient is asked to explain por qué his left hand is pointing at the shovel, his talking hemisphere—the left one—has no access to the information seen by the right, and so instead interprets his behaviour by responding that the reason is that you use a shovel to clean out the chicken house! Experiments like this show just how ready the brain is to provide language-based explanations for behaviour.

Gazzaniga&rsquos experiments thus helped to demonstrate the lateralization of language as well as other functional differences between the left and right hemispheres.


Debunking neuromyths

All neuromyths have their origins in real scientific knowledge. However, for one reason or another, people distort the information or only look at one very specific aspect of the research. Next, we’ll debunk the three most common neuromyths.

1. Humans only use 10% of their brains

This is probably the most widespread neuromyth of all, repeated by educators, parapsychologists, and advertising companies, among other people. The myth suggests that humans only use 10% of their brain, but that you can increase that percentage with certain training or learning techniques. It implies that the other 90% of your brain is basically unused.

The grain of truth in this neuromyth is that the brain is a powerful organ and, because of the way it works, it never operates at 100%. That doesn’t mean that you can’t improve your abilities. The improvements, however, happen by strengthening connections, creating new networks, and improving brain health. It isn’t a question of “space”.

If your brain was 100% activated, it would require an enormous amount of energy. It would also trigger every kind of behavior all at the same time. The brain works by activating different zones that connect to each other in order to trigger certain behaviors or cognitive processes.

Scientists have also seen that when you sleep, your brain still shows some level of activity. So, you do use 100% of your brain, but not all at the same time.

2. You can learn better if you follow your “learning style”

Another widespread belief is that students learn better when the presentation of the information coincides with their learning style. People usually identify three different styles: auditory, kinesthetic, and visual. According to this belief, you should teach each student differently, catering to their learning style. Some schools have even gone so far as to label children with the first letter or their learning style.

Given the pervasiveness of this belief, you might be surprised that there’s no scientific evidence to support it. Nor have any studies shown that people learn better when they receive information through a specific channel. On the contrary, the research that has been done on the subject is notably deficient.

Nevertheless, it’s certainly true that each individual brain is the result of distinct experiences and biology. Thus, it makes sense that each individual has a preference when it comes to the learning process. But is that better?

What we do know for sure is that when your brain receives several stimuli that aren’t integrated in a sensorial way, it can cause confusion. In that case, your brain has to draw on more resources to absorb and process the information. When the information is rich and covers several sensory channels, on the other hand, the learning experience is stronger.

3. The hemispheres of the brain are independent and determine your personality

This popular myth argues that each brain hemisphere is responsible for certain processes and that they work independently. Another part of this myth is that one side of the brain is always dominant and that that determines certain personality traits.

According to this idea, the right hemisphere is responsible for more comprehensive thinking. It’s more artistic, sensorial, and carefree. The left brain, on the other hand, is analytic, responsible, accurate, structured, and logical.

Scientific research has shown that these ideas about the right and left brain are patently untrue. It turns out that both hemispheres receive and process all kinds of information. However, there are certain functions that tend to happen more in areas of the brain that are on one side of the brain or the other. Nevertheless, these areas process information in an interconnected way, unless there’s some kind of brain disorder at play.

In addition, although being right or left-handed implies the domination of one hemisphere, this has nothing to do with people’s personalities or the way they process information. Right or left-handed, each person’s skills and abilities are determined by experience and other hereditary factors.


INTEGRATING THE TWO HEMISPHERES OF THE BRAIN

The ancient Egyptians were the first to notice that the left brain tends to control the right side of the body, while the right brain tends to control left side of the body. Although the two hemispheres are almost identical in terms of structure and function both hemispheres to a completely different way and are associated with various functions and activities. This is known as specialization and lateralization. Lateralization is evident if we consider the phenomenon of people prefer to use the right hand or left or preference to the left or right ear. However, the preference of the individual to use the left or right hand writing is not a sufficient indicator for the localization of brain function.

Imagine looking down through the top of your head to the cortex of your brain. You will notice that it is made of two halves called hemispheres: one left side, other than the right. Left and right side of the brain is associated with a complex network of nerve fibers called the corpus callosum. This neurological bridge is responsible for the transfer of information between the left and right hemisphere, allowing the brain to function as a whole.

Many studies have shown that most individuals tend to dominate the left brain side, mostly because traditional methods of learning, which leads to incomplete development of the right. One of the factors that affect the processing of information is whether the individual has a tendency to dominance left or right brain hemisphere. Traditional teaching methods are based on repetitive memorization and learning, learning theories and rules and their reproduction without solutions and practical application. The traditional style of learning supports dominance left brain hemisphere and for individuals of which use the same processing information or possessing logical and analytical skills. By contrast a number of individuals who tend to dominate the right brain hemisphere will experience barriers in the traditional educational system, because they process the information holistic, intuitive, or through the right hemisphere.

There are a range of options and opportunities that can promote progressive learning style or more holistic approach will focus to the individual needs and self expressing and which will encourages mental agility, critical and creative thinking, coming up with new solutions and their practical application. Among them: an interactive group work, presentation of visual information, a storm of ideas, association with images, use of computers, use of imagination and research techniques, humor, role playing, simulations, and learning music and drawing which positively acts of emotional state.

To cite one example, children receive the task, report book. If you have a choice between: to write a report to present the report to draw a scene from the book, to design a poster to play a scene from the book, or to create a different end of the book, you will notice a fascinating phenomenon that every child gravitates to its neurological advantages. Those who tend to right hemisphere dominant choose to draw, play or create, while they tend to the left dominant hemisphere choose to speak or write.

The concept of diversity implies that each individual is unique, and that everyone has a different learning style. It says that the individual who tends to left or right brain dominance is useful to develop the other hemisphere. Of great importance is the possibility that the two hemispheres would operate in tandem, rather than independently, the possibility of integrating them. Integration leads to the ability to tune in unpredictable situations and new challenges.

Also, much of the research for the development of both sides of the brain in children showed that less used connections between left and right.

Research psychologists US Army Institute of behavioral and social sciences, Fort Benning and the Institute in Melbourne, Australia, have shown, however, that the ability of subjects like mathematics is strongest when both hemispheres working together.

Children brain twice more active than adult

Techniques using the right hemisphere are based on turning work into play, using the art presented. Information is representing as organized in space, using colors, signs, symbols. It is this approach made revolution in the learning process.

Running any kind of cross-lateral exercises and balance exercises tend to increase connections in the brain. Increasing hemispheric integration can improve creativity and general emotional and physical awareness.

The use of the abacus (ancient calculating machine) with VAK methodology (visual, auditory and cinematographic receiving and storage of information) and mathematics allows the use of both sides of the brain and their coordination, which made the development and progress of the entire brain capacity and proper mental formation. When children practice the visual abacus, they actually develop their imagination and which is a function of the right hemisphere of the brain. Combining this with some words spoken in rhythm and rhyme begins to activate functions and left hemisphere. Regular exercise of 15 minutes this way actually provides a very useful and effective exercise (training) of the brain and causes and implement many new qualities in the child. One of the most important are: visualization and concentration which is supported by listening skills and photographic memory, speed, accuracy.

According to experts in the field of brain development in children in the first years of life, the neurons in our brain form new connections with admirable rate of 700-1000 connections per second – at a pace that is not repeated in life. In the early development of the child’s brain is twice as active as compared to the brains of adult animals and experiences of this period is determined by the capacity of the brain. The brain, integration means that certain areas with their unique features, become connected to each other through synaptic connections. These integrated connections allow more complex functions to occur such as awareness, empathy, intuition and moral.

If children are encouraged to learn to be ambidexter, or to use both hands equally, it will promote synchronization and hemispheric integration and full growth of the brain. Studies have shown that individuals who are ambidexter, on average more determined in solving difficult tasks and are more emotionally resilient and adaptive.

According to the words of Dr. Dan Siegel (Dr. Dan Siegel), author of many books on child development, we need to help children build reflective intra and inter personal relations. The brain is a social organ of the body. When he experienced reflective relations creates elasticity. Elasticity is the ability to meet challenges, to examine the positive and encourage creative ideas that will take us forward together.

Logical and creative hemisphere

The theory of right brain / left brain comes from the work of Roger C. Sperry (Roger W. Sperry) who was awarded the Nobel Prize in 1981. According to this theory left hemisphere is responsible for analytical thinking, facts, logic, science, words and verbal expression, critical thinking, numerical skills, writing, while the right hemisphere is responsible for awareness of art, musical awareness, creativity, visualization, memory, intuition , feelings and holistic thinking.

Frequent broad generalizations popular psychology contributed to the distinctive labels as “logical” for left hemisphere and “creative” to the right hemisphere. These labels are not supported by studies of lateralization. Recent research suggests that the brain is not a dichotomy as it was considered, but that the two hemispheres are mutually related. Both hemispheres cooperate with alternating shift of responsibility, depending on the task. This is called dominance hemispheres. In the broadest sense hemispheric dominance is changed every 90 minutes. You can easily observe this phenomenon if you notice which nostril is open.

@ Author Copyright – Children’s Academy “Brainobrain Europe”


Left brain vs. right brain: Fact and fiction

The two hemispheres or sides of the brain — the left and the right — have slightly different jobs. But can one side be dominant and does this affect personality?

Some people believe that a person is either left-brained or right-brained and that this determines the way they think and behave.

In this article, we explore the truth and fallacy behind this claim. Read on to learn more about the functions and characteristics of the left and right brain.

Share on Pinterest A person’s brain activity can vary, depending on what they are doing.

The brain is a complex and hardworking organ. It is made up of as many as 100 billion neurons or brain cells but only weighs 3 pounds.

It is an energy-intensive organ, making up around 2 percent of a person’s weight but using a huge 20 percent of the body’s energy.

The left and right sides of the brain are connected by a great number of nerve fibers. In a healthy brain, the two sides communicate with one another.

The two sides do not necessarily have to communicate, though. If a person has an injury that separates the two brain hemispheres, they are still able to function relatively normally.

According to the left brain vs. right brain belief, everyone has one side of their brain that is dominant and determines their personality, thoughts, and behavior.

Because people can be left-handed or right-handed, the idea that people can be left-brained and right-brained is tempting.

Left-brained people are said to be more:

  • analytical
  • logical
  • detail- and fact-oriented
  • numerical
  • likely to think in words

Right-brained people are said to be more:

  • creative
  • free-thinking
  • able to see the big picture
  • intuitive
  • likely to visualize more than think in words

Recent research suggests that the left brain vs. right brain theory is not correct.

A 2013 study looked at 3-D pictures of over 1,000 people’s brains. They measured the activity of the left and right hemispheres, using an MRI scanner.

Their results show that a person uses both hemispheres of their brain and that there does not seem to be a dominant side.

However, a person’s brain activity does differ, depending on what task they are doing.

For example, a study in Biología PLoS says that the language centers in the brain are in the left hemisphere, while the right hemisphere is specialized for emotion and nonverbal communication.

Contributions towards this ‘brain lateralization’ research won Roger W. Sperry the Nobel Prize in 1960. However, popular cultural exaggeration of these findings led to the development of beliefs of left brain and right brain personalities.

Although people do not fall neatly into the categories of left-brained or right-brained, there are some differences in what the left and right hemispheres do.

Differences in the left and right brain hemisphere function exist in:

This is the domain of the right brain, in both humans and also in non-human primates. Emotions are expressed and recognized in others by the right brain.

The left brain is more active in speech production than the right. In most people, the two main language areas, known as Broca’s area and Wernicke’s area, are found in the left hemisphere.

Sign language

Visually based languages are also the domain of the left brain. People who are deaf show speech-like brain activity when watching sign language.

Left- and right-handed people use the left and right brain differently. For example, a left-handed person uses their right brain for manual tasks and vice versa.

Handedness is inbuilt, and it can even be detected while the baby is in the womb. Some babies prefer to suck their left or right thumb from as early as 15 weeks.

The two brain hemispheres also differ in what they pay attention to.

The left side of the brain is more involved with attention to the internal world. The right side is more interested in attending to the external world.

Recent brain imaging studies have shown no differences between males and females in terms of their brain lateralization.

The side of the brain used in each activity is not the same for every person. The side of the brain that gets used for certain activities may be influenced by whether a person is left- or right-handed.

A 2014 study notes that up to 99 percent of right-handed individuals have the language centers in the left of the brain. But so do about 70 percent of left-handed individuals.

Hemispheric dominance varies from person to person and with different activities. More research is needed for science to fully understand all of the factors that affect this.

The theory that a person is either left-brained or right-brained is not supported by scientific research.

Some people may find the theory does align with their aptitudes. However, they should not rely on it as a scientifically accurate way to understand the brain.

The left brain vs. right brain personality belief may have lasted for so long because, in reality, brain activity is not symmetrical, and it does vary from person to person.


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